Aunque muchas personas consideran tierno que un perro salte al saludar, este comportamiento puede convertirse en un problema, especialmente cuando recibe visitas o convive con niños y adultos mayores.
Los perros suelen saltar porque buscan llamar la atención o acercarse al rostro de las personas. Si en algún momento recibieron caricias o palabras de afecto mientras lo hacían, aprendieron que esa conducta les funciona.
La mejor manera de modificar este hábito consiste en premiar únicamente los saludos tranquilos. Ignorar los saltos y recompensar cuando el perro mantiene las cuatro patas en el suelo ayuda a cambiar el comportamiento con el tiempo.
La constancia es fundamental. Todos los integrantes de la familia deben actuar de la misma manera para evitar confundir al perro.
Con paciencia y entrenamiento, los saludos pueden convertirse en momentos agradables para todos.
En Guard Dog Academy SAS enseñamos técnicas que favorecen una convivencia segura y respetuosa entre los perros y sus familias.


